¡Empezamos bien el año! Lunes 1 de Enero de 2007. Primer día de la primera semana del primer mes del que iba a ser mi año. No es que yo crea mucho en esas cosas, pero 2+0+0+7=9 y siempre me habían pasado cosas buenas alrededor de ese número. Pues empieza el año y yo voy y me muero.
Muerte súbita para mayor puteo. ¿Cuáles eran las probabilidades? Soy de letras, así que ni idea, pero seguro que pocas, lo que convierte mi muerte en una auténtica rareza aunque sólo sea para aparecer mencionada en documentos sobre esta forma de venirse al otro barrio, el cual por cierto no es para nada como me lo esperaba. De hecho dudo que nadie jamás haya imaginado que ser muerto se pareciera a esto.
Es lógico pensar que siendo las condiciones relativas a mi muerte tan peculiares y teniendo en cuenta el hecho de que estoy narrando estando, pues eso, muerto, es lógico pensar, como decía, que voy a ser importante en lo que voy a contar; pero no, no apareceré. O tal vez sí, ¡adoro el suspense!... ¡adoraba el suspense!...
Bueno, qué más dará hablar en pasado, presente o futuro. No puedo asegurar que esté muerto, lo que veo desde aquí arriba es demasiado raro como para que esté viendo el mundo desde el cielo (si es que existe tal cosa y está arriba); la perspectiva no es cenital, sino levemente elevada, así que no estoy arriba del todo, y lo que veo se parece más a una película de ciencia ficción que al mundo tal y como estaba poco antes de que me diese el jamacuco frente a mi ordenador, por lo que, tal vez, esté soñando, o sea éste el sueño de alguien. Puede que incluso me drogase y no lo recuerde. O que esté en coma y esto sea el purgatorio o cualquier sitio entre la vida y la muerte. Éste debe ser el sitio al que vienen a morir las malas películas de acción. La duda es ¿¡qué coño pinto yo aquí?!
La verdad es que estoy totalmente perdido. En vez de darle más vueltas me centraré en mí, que soy lo único que escucho. Como espectador desconcertado por su situación y despreocupado por la del resto del mundo (colectivo del que, por lo que parece, ya no formo parte), dedicaré la eternidad o al menos todo el tiempo que dure esta situación a hablar de mí. Hasta que me canse.
Empezaré hablando de mi última campaña, que es lo que tengo más fresco. A eso me dedico, campañas publicitarias, y adoro mi trabajo.
Publicidad:
Definición de Stanton, Walker y Etzel, unos señores:
comunicación no personal, pagada por un patrocinador claramente identificado, que promueve ideas, organizaciones o productos. Los puntos de venta más habituales para los anuncios son los medios de transmisión por televisión y radio y los impresos (diarios y revistas). Sin embargo, hay muchos otros medios publicitarios, desde los espectaculares a las playeras impresas y, en fechas más recientes, el Internet.
Definición de mi mentor:
Cómo decir a la gente, usando todos los medios legales, en qué debe gastarse el dinero.
Y por último la mía, creo de todo corazón que es la más acertada:
Mira qué original soy, ¡dame tu dinero!
Tal vez mi definición sea muy escueta, sobre todo porque sólo hace referencia al publicista y a los anunciantes. Si no te gusta, puerta. Mi definición, mi vida, mi historia.
Y hasta aquí el suspense. La historia va sobre mí.
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